Rodrigo de Guzmán Enríquez, hijo de don Pedro de Guzmán y doña Inés Enríquez, caballero del reino de Castilla envestido por el mismísimo rey Fernando III, nació en Toledo en el annus domini 1212.
De enorme valentía, su tío y padrino don Alonso de Guzmán le advirtió pronto sobre los peligros de aventurarse en aquellos territorios del reino donde las fuerzas del mal gobernaban todavía sin control. Siendo Rodrigo todavía mancebo su tío le contaba los particulares de los seres que habitaban allí y la manera de luchar contra ellos. Su tenacidad le había llevado a ganar grandes batallas, entre ellas la de Jerez en 1231, siendo uno de los cuarenta caballeros toledanos que acompañaron al Infante Alfonso (coronado luego Alfonso X), así que, cuando un buen día supo del secuestro de la joven noble doña Elodia, de gran belleza y alto linaje, no dudó ni un instante en marchar en busca de su enamorada. Se decía que la bella joven estaba presa dentro de los límites de los reinos cristianos, pero que en el largo y enrevesado territorio que mediaba hasta allí se debía derrotar a terribles criaturas que blindaban el tortuoso camino hasta el lugar de su cautiverio. ¡Eran todos los seres de los que le habló su tío! Por fin un reto a la altura de Rodrigo, que decidió introducirse él sólo en tierras sombrías para liberar a su musa doña Elodia.